10.06.2013

Una novela de José Antonio Suárez: La mirada blanca

Lo primero es que la portada del libro con la cruz gamada es sencillamente una llamada de atención. Poco que ver con el contenido.

En cuanto a la novela, de autor albaceteño, creo que sería adecuado leerla, que como regla nos leyésemos y estoy pensando en los escritores de la región, así al menos seríamos público los unos de los otros, que no sería poco. Y en tanto a cada uno le conviniera podría cruzar sus referencias literarias con las del vecino. Ya se sabe que cuatro ojos ven mas que dos y ocho más. Es una sugerencia ampliable a los que aún ejercen en la literatura española (quitados los transcriptores de la literatura en inglés por desgracia cada vez mas abundantes).

Leída “La mirada blanca” puedo decir que estamos ante una novela de ambiente internacional (transcurre en la Antártida y entran y salen en ella los poderes económicos y políticos de la hora) en la que, por una vez, hay protagonistas españoles que además son consistentes como personajes. La única pega que le voy a poner es que el amor reina en exceso, un amor excesivo dadas las circunstancias.

Los guiños a una fantasía construida por las revistas exotéricas que son comunes y accesibles por un precio módico, en oposición a esotéricas (no, no me he equivocado al poner exotérico en lugar de esotérico que significa oculto, reservado) contribuyen a que los lectores encuentren unas alusiones a lo que es lo exotérico de lo esoterico que son el hilo por el que saldrá el ovillo.

Ovillo que no voy a desvelar aquí pero con el que el autor logra mantener al lector como si fuese un pez enganchado a una caña, que es de lo que se trata.

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