5.20.2012

Entre luciérnagas por Martín Giménez Vecina


- Entre luciérnagas

Por Martín Giménez Vecina

-¡Déjate de cuentos chinos!-, decíamos en aquellos años donde los sueños se meraban con las realidades. Cuando bajábamos de las nubes del onirismo y nos quedábamos entre las palpables realidades de los hechos; pero habíamos logrado viajar por las praderas de nuestras ilusiones, con la luz de la luciérnaga que salía de nuestro magín.
Cuanta ilusión solapada hay en el último libro de Francisco Bonal García. Es como esas hierbas olorosas del monte, que solo se perciben por el olfato y que hay que buscar con mucha intención de hallarlas. Ilusiones que manan silentes de cada frase, de cada hueco de esa toponimia del pensamiento, entre el escarceo relajante de la voz del alma.
Esas luciérnagas de la mente, esas noctilucas, alumbra noches, candelas, candelillas, gusanos de luz, cocuyos, cocuy, alúas y lucernas, que se van desprendiendo de todas y cada una de sus páginas, hacen de su libro “Entre la luz de las luciérnagas”, un pasillo de coincidencias y un enjambre de sueños. Y dejan sabor de pan, de alimento escrito con la molienda de las ilusiones.
Me ha gustado ese libro, ese apéndice del sentir de mi amigo Paco Bonal. Y le vuelvo a felicitar por su escueto, -pero profundamente amplio-, modo de ver y plasmar las luces de la vida, los oropeles de la sociedad en que vivimos.

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19 de mayo de 2012

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